Como persona cuidadora, yo tengo derecho a:

• Cuidar de mí mismo/a, dedicando tiempo y haciendo actividades simplemente para mí sin sentimientos de culpa o de miedo y sin autocrítica.

• Mantener facetas de mi propia vida que no incluyan a la persona a la que cuido, justo como lo haría si esa persona estuviera sana.

• Experimentar sentimientos negativos (tristeza, rabia o enfado) por ver enferma o estar perdiendo a una persona querida.

• Resolver por mí mismo/a aquello que sea capaz y a preguntar y pedir ayuda a otras personas para resolver aquello que no comprendo, reconociendo los límites de mi propia resistencia y fuerza.

• Ser tratado/a con respeto por aquellos a quienes pido consejo y ayuda.

• Cometer errores y ser disculpado/a por ello.

• Ir aprendiendo poco a poco, pues nadie lo sabe todo y se necesita tiempo para ir aprendiendo las cosas nuevas.

• Admitir y expresar sentimientos, tanto positivos como negativos.

• Decir «no» ante demandas excesivas, inapropiadas o poco realistas.

• Seguir desarrollando mi propia vida y disfrutando de ella.

• Rechazar cualquier intento que haga la persona cuidada para manipularme haciéndome sentir culpable o deprimido.

• Estar orgulloso por la labor que desempeño y aplaudir el coraje que tengo que reunir muchas veces para satisfacer las necesidades de la persona de la que cuido.

(Añada otros derechos, si lo desea)

¡Relea esta lista todas las veces que sea preciso!

Artículos recientes