Es muy frecuente que el diagnóstico borderline no aparezca solo, sino ligado a uno o más trastornos del eje I:
Comorbilidad con los siguientes trastornos del eje I:
En
algunos casos se deben diagnosticar los dos trastornos si se cumplen los criterios
necesarios, pero en otros casos es necesario un estudio diferencial de aquellos
más parecidos, dado que tendrá efectos a la hora de aplicar el
tratamiento adecuado, tanto psicoterapeútico como farmacológico.
Hay que tener en cuenta que muchos de los síntomas propios del TLP se
solapan con los más arriba citados, aunque adquieren características
diferentes cuando están encuadrados dentro del trastorno base de personalidad.
Por ejemplo, un borderline que además es adicto a las drogas presenta
características diferentes a las de drogadicto; así como un depresivo
se diferencia de un borderline que presenta sintomatología depresiva.
En ambos casos se requiere un tratamiento diferenciado en el aspecto psicoterapeútico
y en el farmacológico.