Orientación

Un tratamiento adecuado del trastorno límite de la personalidad, necesita ser multidisciplinar. Hace falta recurrir a psiquiatras, psicoterapeutas, enseñanza especializada, centros de día o urgencias psiquiatricas, y ayuda a la familia. Estas personas, al no haber desarrollado lo suficiente recursos propios para hacer frente a nuevas dificultades y situaciones y en muchas ocasiones no ser conscientes de ello, necesitan toda la ayuda que se les pueda dar; Pero sin hacer las cosas por ellos, tratando de no alimentar su extrema dependencia e intentando que aprendan a hacer las cosas por sí mismos. Afortunadamente, la enfermedad suele mejorar conforme el paciente va madurando. En general, el tratamiento podría contemplar los apartados siguientes:

 

Tratamiento Psicoterapéutico

Actualmente las terapias que se vienen aplicando son fundamentalmente de tipo psicoanalítico ( kernberg, Adler, Masterson ), de tipo cognitivo ( Beck, Joung ) y de tipo Cognitivo - conductual ( Linehan, Millon ).

A principios de los noventa la autora norteamericana Marsha Linehan desarrolló la llamada, "Terapia Dialectica-Conductual ", dentro del tipo cognitivo-conductual, basada en el principio de que un trastorno límite de personalidad es esencialmente el resultado de una vulnerabilidad emocional con posible base biológica , deficiencias en el medio ambiente y deficiencias en las habilidades interpersonales, el autocontrol y la identidad.

Estas últimas pueden ser reaprendidas dentro de una terapia. Esta consiste en sesiones terapeuticas semanales individuales, sesiones complementarias de grupo, basadas en un modelo de aprendizaje de estas habilidades. Todo ello conjuntamente con un contacto telefónico fuera de horas con el paciente.

La "terapia cognitiva", parte de la base de que las convicciones y esquemas mentales disfuncionales que tienen los Borderline son determinantes e influyen en el resto de la sintomatología; por lo tanto se pretenderá con la terapia cambiar estos esquemas utilizando las técnicas de modificación cognitiva. Beck y col. proponen seis pasos:
1- fomentar una relación de confianza con el paciente,
2- Reducir el pensamiento "en blanco y negro" o dicotómico,
3- Fomentar un control emocional,
4- Mejorar el control de La impulsividad ,
5- Aumento del sentido de Identidad y
6- Tematización de los esquemas mentales de base.

La "Psicoterapia Psicoanalitica", utilizada habitualmente en el tratamiento de pacientes borderline. Basada en la identificación y activación de esquemas corporales. Terapeuta y paciente discuten modificando dichos esquemas utilizando para ello estructuras cognitivas, técnicas comportamentales y basadas en la experiencia.

El tratamiento es muy necesario. Sin embargo, lo habitual es que los primeros resultados sean obtenidos a largo plazo. Afortunadamente nuevos avances se vienen produciendo

 

Tratamiento farmacológico

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el uso de medicación en estos pacientes ha de ir siempre acompañado de una psicoterapia. La medicación como único tratamiento no suele ser efectivo.

El uso paralelo de medicación puede estar especialmente indicado: en momentos de crisis en los que aparezcan síntomas acusados y difíciles de controlar por otros medios: pánico, ansiedad, impulsividad, agresividad, suicidalidad, o síntomas psicóticos. También en casos más graves para lograr unas condiciones mínimas que faciliten al paciente aprovechar de las otras terapias.

Cuando se tome medicación, tanto el paciente como sus padres, en caso de que sea menor de edad, deberán tener conocimiento de:

(Tomado literaralmente del libro de Theodore Millon, Página 716, Trastornos de la Personalidad. Más Allá del DSM-IV. Editorial Masson http://www.masson.es.)

"Los psicofármacos suelen prescribirse a estos pacientes a causa de sus múltiples síntomas. La depresión es una complicación que se presenta con frecuencia, lo que indica el valor potencial de los inhibidores de la recaptación de serontonina. Un estudio de Soloff y cols. (1986) sugiere que las diferentes presentaciones de una depresión requieren tratamientos con antidepresivos distintos: los pacientes hostiles e irritables mejoran con los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), mientras que otros responden mejor a los tricíclicos o dosis bajas de neurolépticos. Estos últimos parecen ser más útiles cuando la depresión, la hostilidad y la ansiedad se acompañan de síntomas de tipo psicótico como ilusiones, ideas de referencia, desrealización y despersonalización. La ansiedad y la angustia pueden controlarse con benzodiacepinas, aunque a algunos pacientes les vuelven más irritables e impulsivos y pueden provocar adicción. Como ya se ha dicho, en estos momentos la eficacia de los inhibidores de la recaptación de la serotonina en estos pacientes es prometedora pero poco clara. Cuando se prescribe cualquier medicación debe procederse con mucho cuidado. Por ejemplo, cuando se evalúan las posibles ventajas de los IMAO en los pacientes suicidas, es muy importante considerar que una sobredosis de estos fármacos es letal.

Otro factor que no deben olvidar los terapeutas es que algunos pacientes refieren que se encuentran peor cuando objetivamente parece que la medicación hace mejorar su estado. Una posible explicación de este fenómeno es que estos pacientes sienten que serán <<abandonados>> por el terapeuta si realmente se sienten mejor; otra razón es que la disminución de la ansiedad y/o la depresión pueden desinhibir los controles comportamental."

 

Como actuar en las crisis

Son un infierno para el paciente y la familia. Suelen ser de gran intensidad y de corta duración, (a lo sumo 24 horas). Deben atajarse con la dosificación de tranquilizantes, estipulada para estos casos por el médico. Si la situación es lo suficientemente grave, el enfermo se niega a tomar los tranquilizantes, la violencia es incontrolada, etc., la experiencia dicta su internamiento temporal. Incluso mediante su ingreso a través del servicio de urgencias de psiquiatría. Si fuera necesario, recurrir a la ayuda de la policía municipal, si la familia no pudiera controlar al enfermo. Las intervenciones de crisis forman parte habitual del proceso terapeútico y no deben verse necesariamente como un retroceso en los avances obtenidos. Sobre todo no conviene adoptar ante ellas una actitud catastrofista y de derrumbamiento sino intentar mantenerse lo más neutral y sereno posible.