La dependencia económica y emocional que sufren los TLP los hace mucho más susceptibles de tener que permanecer en la vivienda familiar a veces de por vida. Paralelamente los frecuentes problemas de convivencia que presentan los TLP ( irritabilidad o ira, caos en sus cosas, falta de responsabilidad, pasividad, no respeto de límites de los demas o de las normas, desorden de horarios y comidas etc..) hacen que esta forzada vida en común se convierta a veces en un infierno. Añadido a esto está la ambivalencia del TLP que desea ser independiente ( y se rebela contra los que lo cuidan ) y la conciencia de que es incapaz de estar y funcionar solo. En algunos casos el TLP se ha independizado de forma precoz durante periodos mas o menos largos; sobre todo cuando mantiene relaciones de pareja y va a convivir con esa pareja; pero acaba volviendo a casa cuando surgen problemas o ruptura de relaciones
¿Es bueno o no que el TLP viva solo?
Depende
de las características de cada caso y del momento del trastorno y terapéutico
en que se encuentre el paciente. Para pacientes que estén en un momento
avanzado de la terapia y cuyas relaciones intrafamiliares sean contraproducentes
para su avance terapéutico( sobreprotección, comunicación
inadecuada, no aceptación del TLP por parte de los familiares, conflictos
frecuentes ) puede estar indicado el vivir separados de la familia para aprender
a asumir responsabilidades, madurar y definir mejor su identidad.
Por el contrario en los casos más graves, con escaso o nulo rodaje terapéutico,
con conductas suicidas, auto destructivas o abuso de sustancias y pocos recursos
de afrontamiento de problemas no estaría indicado el vivir solos.
¿Qué alternativas existen a vivir con la familia?
En nuestro país, en comparación con otros países europeos, no existen apenas alternativas. Estas podrían ser: pisos asistidos, pisos terapéuticos o residencias terapéuticas. Estos recursos podrían suplir a la familia en los casos en que haya situaciones extremas de convivencia( agresividad, edad avanzada de los padres ) o dinámicas familiares contraproducentes para el TLP.
Tanto
los pisos como las residencias tendrían que ser públicos o de
coste reducido,
estar acondicionados y dotados de forma específica con personal formado,
recursos e infraestructura suficiente para atender al TLP. Hoy por hoy no existen
en España ninguno de estos dispositivos. Los que funcionan están
dirigidos más a trastornos de tipo psicótico o deficiencias mentales.
¿Cómo sobrellevan las familias que vienen a ACAI este problema?
En
los casos en que hay posibilidades económicas, los padres intentan facilitar
al TLP una vivienda (propiedad de los padres o de alquiler) para que pueda vivir
"independiente". Esto solo funciona en los casos menos graves; y siempre
se requiere una estrecha supervisión y ayuda por parte de la familia.
Cuando no hay posibilidad de mantener una segunda vivienda las familias han
de acomodarse a las exigencias de la situación perdiendo a veces su propia
libertad, intimidad y pasando a ser codependientes del TLP y deteriorando las
relaciones con hermanos u otros miembros de la familia.
Las familias suelen ser bastante luchadoras y son una minoría las que
deciden "hechar de casa" al TLP o solicitar de forma prioritaria recursos
de vivienda.